Instalar una app para cada cosa
Es el error más común. Cada app añade una cuota mensual, otra pieza que puede fallar y, en muchos casos, scripts que cargan en todas las páginas y ralentizan la tienda. Muchas funciones que se resuelven con apps se pueden hacer de forma nativa o con unas líneas en el tema: bloques de contenido con metacampos, filtros con Search & Discovery, packs con Shopify Bundles, automatizaciones con Shopify Flow o correos de carrito abandonado con Shopify Messaging.
Antes de instalar una app, pregúntate si la necesitas el día del lanzamiento y si existe una alternativa nativa. Y si desinstalas una, revisa que no haya dejado código en el tema.
Un caso típico: instalar a la vez una app de reseñas, otra de ventanas emergentes, otra de upsell, otra de traducción y otra de chat antes de tener la primera venta. Empieza con lo mínimo, mide y añade solo cuando tengas un motivo concreto.
Estructurar mal el catálogo
Un catálogo mal planteado al principio es caro de arreglar después. Los fallos típicos son crear productos separados para lo que deberían ser variantes, usar las etiquetas como cajón de sastre, meter datos técnicos dentro de la descripción en lugar de en metacampos o no pensar en los filtros que va a usar el cliente.
Recuerda que Shopify admite hasta 3 opciones por producto. Si tu producto tiene más dimensiones (por ejemplo, talla, color, material y grabado), decide antes de cargar nada qué será variante, qué será metacampo y qué será personalización.
Envíos, devoluciones y políticas poco claras
Muchos carritos se abandonan cuando el cliente descubre en el checkout un coste de envío que no esperaba. Define zonas y tarifas sencillas, comunica el umbral de envío gratis si lo tienes y muestra los plazos aproximados en la ficha y en el carrito. Lo mismo con las devoluciones: una política clara y fácil de encontrar da confianza.
Las páginas legales (aviso legal, privacidad, condiciones de venta, cookies) deben revisarse con un asesor. Las plantillas genéricas que genera cualquier herramienta son un punto de partida, no un texto final.
Lanzar sin redirecciones ni base de SEO
Si vienes de otra plataforma, no configurar las redirecciones 301 es la forma más rápida de perder el tráfico orgánico que tanto costó conseguir. Cada URL antigua con visitas o enlaces debe apuntar a su equivalente en Shopify. Puedes crearlas desde Contenido > Menús > Ver redirecciones de URL, una a una o importándolas en bloque con un CSV.
Aunque la tienda sea nueva, revisa los títulos y metadescripciones de las colecciones y productos principales, los textos alternativos de las imágenes y que el dominio definitivo esté como principal. Después, envía el sitemap en Search Console.
Descuidar la ficha de producto y el móvil
La mayoría de las visitas llegan desde el móvil, pero muchas tiendas se diseñan y se revisan en escritorio. Revisa cada plantilla en un teléfono real: tamaño de los botones, orden de la información, velocidad de carga de las imágenes y si el botón de compra queda accesible.
En la ficha de producto, los fallos habituales son fotos insuficientes, descripciones copiadas del proveedor, información de envío escondida y variantes difíciles de seleccionar. Es la página donde se decide la compra; merece más tiempo que la home.
También es frecuente olvidar el carrito y las páginas de error: un carrito vacío sin enlaces de vuelta a las colecciones o una página 404 sin buscador hacen que el cliente se vaya en lugar de seguir comprando.
No medir desde el primer día
Lanzar sin analítica configurada te deja a ciegas justo en las semanas en que más aprendes. Revisa los informes de Shopify, conecta Google Analytics 4 y los píxeles de las plataformas donde vayas a invertir en publicidad mediante las integraciones oficiales o los píxeles personalizados, y comprueba con un pedido de prueba que el evento de compra se registra.
Define también qué vas a mirar cada semana: sesiones, tasa de conversión, valor medio del pedido y de dónde vienen las ventas. Sin eso, cualquier decisión posterior es intuición.
Y no te olvides del consentimiento de cookies: en España necesitas un banner que bloquee las cookies no esenciales hasta que el usuario acepte. Shopify incluye la herramienta de privacidad del cliente, pero los textos y la configuración concreta debes revisarlos con tu asesor.
Lista de comprobación antes de publicar
Antes de quitar la contraseña de la tienda, repasa estos puntos. Te ahorrarán la mayoría de sustos de la primera semana.
- Pedidos de prueba con cada método de pago y zona de envío
- Correos de confirmación y envío revisados con tu marca
- Redirecciones 301 cargadas y probadas
- Políticas legales revisadas por tu asesor
- Analítica y píxeles registrando la compra
- Revisión completa en móvil
- Apps innecesarias desinstaladas
Preguntas frecuentes
¿Cuántas apps debería tener una tienda Shopify al lanzar?
No hay un número correcto, pero sí un criterio: solo las que resuelven algo que no puedes hacer de forma nativa o con el tema. Cada app debe justificar su coste y su impacto en la velocidad.
¿Puedo arreglar el catálogo después de lanzar?
Sí, pero es más costoso: cambiar productos a variantes o reorganizar colecciones puede cambiar URL y obliga a crear redirecciones. Merece la pena dedicarle tiempo antes.
¿Hace falta configurar algo de SEO si la tienda es nueva?
Sí, lo básico: títulos y descripciones de las páginas principales, textos alternativos, dominio principal correcto y sitemap enviado a Search Console.
¿Qué hago si detecto un error con la tienda ya publicada?
Duplica el tema, corrige en la copia y publícala cuando esté probada. Así no rompes la tienda en vivo mientras arreglas el problema.
